Tendencias

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Del análisis detallado de los 37 casos estudiados, junto con la documentación allegada sobre ellos y entrevistas realizadas a 180 personas vinculadas al tema en los siete países cubiertos, Latimpacto ha establecido un conjunto de hallazgos que marcan tendencias al naciente ecosistema de inversión por impacto en la región.

Estas tendencias aportan sin duda un variado conjunto de elementos para avanzar en la transformación positiva de las formas de inversión en las iniciativas de solución a las problemáticas sociales, económicas y ambientales que persisten en el subcontinente. Tienen que ver con quiénes son los inversionistas por impacto, con las formas de financiamiento a la medida que utilizan y las estrategias de apoyo no financiero que emprenden, así como con la medición del impacto, las estrategias de salida y las alianzas y colaboraciones que se dan alrededor de las iniciativas. Pero también con la definición de teorías de cambio, las OPS apoyadas y los beneficiarios finales de toda la cadena de esfuerzos.
 

Sobre la inversión por impacto

  • Pocos actores reconocen el concepto de inversión por impacto y, por lo tanto, aunque apliquen su filosofía y sus principios en lo que hacen, no suelen utilizar esta denominación. Hay algunas excepciones como el caso de Puerto Asís Investments, una family office argentina que complementa su portafolio de inversión, con una mirada de inversión por impacto1. Crear una narrativa y difundir modelos conceptuales representa una oportunidad para consolidar un lenguaje común en la región con el cual construir un conjunto de principios, prácticas y criterios en una metodología que potencie el impacto de las iniciativas.

  • Hablar de filantropía e inversión en un mismo escenario parece ir en contravía de las concepciones mismas que tienen algunos actores sobre estos dos términos. FIS Ameris (Chile) plantea que los inversionistas creen tener dos billeteras: “una para invertir y ganar dinero y otra para donar y ser buenas personas”3. Sin embargo, lo que plantea la inversión por impacto es que la unión de estas dos “billeteras” es posible, al igual que lo es poner en primer lugar el impacto socioambiental.

Un eslabón clave para el continuo de capital

La inversión por impacto no reemplaza otros modelos de inversión social como la filantropía, la responsabilidad social empresarial o la inversión de impacto. No obstante, es un eslabón importante dentro del continuo de capital que permite experimentar con nuevos modelos, validar soluciones sociales y ambientales, y movilizar capital catalítico. Casos como el Fondo Acción en Colombia, Conexsus en Brasil, y Promotora Social en México resaltan la importancia de articular el continuo de capital.

Sobre los inversionistas por impacto

 

La inversión por impacto tiene mayor potencial de éxito cuando involucra a actores de diversos orígenes, enfoques y experiencias. La visión filantrópica de una fundación se complementa con el enfoque en los resultados que suelen tener los inversionistas. Los expertos financieros ponen su conocimiento al servicio de la adaptación de mecanismos de financiación acordes con las necesidades de la organizaciones de propósito social y el apetito de riesgo de los inversionistas, mientras que entidades especializadas en el fortalecimiento de capacidades se enfocan en asegurar la sostenibilidad de las OPS y maximizar el impacto socioambiental. En esencia, el florecimiento de las iniciativas de inversión por impacto, y del ecosistema mismo, es proporcional a la diversidad de actores involucrados y a sus posibilidades de articulación y trabajo conjunto.

El 60 % de los casos investigados para este informe son liderados por organizaciones sin ánimo de lucro, siendo el ejemplo más llamativo el de Colombia, donde todos los casos abordados están constituidos de esa manera.

La prevalencia de entidades sin ánimo de lucro se explica también porque de los 37 casos seleccionados 16 son liderados por fundaciones, siendo este silo el más representativo del conjunto. Las entidades financieras y gestoras de activos son el segundo grupo más representativo con 11 casos, seguido por las empresas o corporaciones con 5, las firmas de servicios profesionales con 2, y tanto la academia, como las family offices y el sector público y entidades multilaterales con un caso.

Tomando como referencia la distribución por silos se hace evidente la relevancia de lograr que más actores se vinculen y lideren la conversación. Para ello es necesario generar evidencia sobre lo que se puede lograr y compartir experiencias y aprendizajes para potenciar los procesos que están surgiendo. Son dos propósitos a los que Latimpacto quiere contribuir con este estudio y con su trabajo.

A continuación algunas anotaciones sobre cada uno de los silos estudiados.

Fundaciones

  • Las fundaciones tienen un papel preponderante en la inversión por impacto en la región. En algunas ocasiones articulan al sector privado y al sector público, como la Fundación Santo Domingo y la Fundación Corona en Colombia, Fundações e Institutos de Impacto (FIIMP) en Brasil, la Fundación Colunga en Chile o la Fundación Gonzalo Río Arronte en México. Por lo tanto, potenciar el papel de las fundaciones puede contribuir a la construcción de lazos y colaboraciones entre los diferentes silos y con ello al propósito central de la inversión por impacto de conectar las mejores prácticas de los sectores público, privado y social.

  • Las organizaciones ligadas al mundo de la filantropía tradicional y los tomadores de decisiones al interior de ellas cuentan con nuevas posibilidades y herramientas para pensar el futuro de sus intervenciones. No obstante, dada la estrecha y arraigada tradición que predomina en este sector, las iniciativas innovadoras no constituyen aún una tendencia y son, por ahora, una excepción a la regla.

Entidades financieras y gestoras de activos

  • Los fondos de inversión de carácter internacional juegan un papel fundamental en el desarrollo de los ecosistemas de inversión por impacto en cada país. Son pioneros que con sus progresos le demuestran a los inversionistas locales que es posible plantear alternativas viables de impacto social y ambiental con retorno financiero. Acumen en Colombia, NESsT en Perú, o Root Capital en Guatemala son ejemplos de ello.

  • No obstante, en la región también se han constituido fondos locales, algunos incluso pioneros en sus propios contextos, que han posibilitado la vinculación de inversionistas de sus países. Promotora Social en México, el Fondo Inversor en Colombia, FIS Ameris en Chile y Co_ Capital en México son muestra de este esfuerzo.

  • Los bancos también pueden jugar un rol determinante cuando asumen riesgos y ofrecen sus servicios a organizaciones que no tienen facilidades para vincularse al sistema bancario. Un ejemplo de este tipo de estrategias es el Banco Galicia en Argentina, que reconoce la importancia de su rol como entidad financiera para el desarrollo del país y, por eso, ofrece una línea de crédito especial para las empresas B, con el propósito de acompañarlas en su crecimiento. Otro ejemplo es la Fundación Bancolombia en Colombia, que cumple un papel central en el ecosistema del país al participar de alguna manera en por lo menos la mitad de los casos documentados en este estudio.

Empresas o corporaciones

  • Ya sea desde sus áreas de sostenibilidad o como parte integral de su modelo de negocio, las empresas y corporaciones privadas también se destacan como uno de los inversionistas por impacto más relevantes entre los casos estudiados. Un ejemplo en el campo de sostenibilidad es el de Cemex, en México, que en conjunto con el Tecnológico de Monterrey ofrece fortalecimientos a emprendedores e innovadores sociales. Lab Habitação de Brasil, liderado por la empresa de acero Gerdau, es una muestra de cómo el modelo de negocio de la compañía se puede integrar a apuestas que busquen beneficiar emprendimientos con impacto social y ambiental.

 

Firmas de servicios profesionales

  • Los dos casos de este silo en el estudio corresponden a Brasil. Se trata de la Plataforma Parceiros pela Amazônia y Din4mo. Ambos se destacan por la participación de actores de otros silos y por utilizar modelos de blended finance, lo que pone de manifiesto que las firmas de servicios profesionales pueden ser actores interesantes no sólo para la vinculación de nuevas organizaciones, sino también para impulsar iniciativas innovadoras, debido a su especialidad y conocimiento de vanguardia en ciertas temáticas.

Academia y tanques de pensamiento

  • La academia aún no está muy involucrada en estas discusiones, lo que representa una oportunidad importante en la construcción de conocimiento y evidencia para el sector, así como en la formación de futuros profesionales que, desde sus organizaciones, vean la inversión por impacto como un camino para maximizar el impacto social y ambiental. Además, es un actor con potencial para ser promotor de este tipo de iniciativas, como ya sucede en casos excepcionales como el del proyecto Utopía de la Universidad de La Salle, en Colombia.

Sector público y entidades multilaterales

  • Los organismos multilaterales y de cooperación internacional, así como los fondos internacionales de impacto, han sido actores fundamentales para impulsar este tipo de iniciativas, motivar los primeros casos experimentales o pilotos para generar evidencia y vincular a más actores a la conversación. Casos como el del programa SIBs.CO en Colombia, donde el Banco Interamericano de Desarrollo y la Cooperación Económica y Desarrollo de la Embajada Suiza (SECO) han jugado un rol fundamental, son muestra de ello. No obstante, no son actores que suelen liderar estas iniciativas, sino que apoyan a organizaciones locales en su propósito.

  • En el sector público factores como los cambios de gobierno ─que en diversas oportunidades se traducen en el cambio de los actores con quienes se estaba construyendo una relación─, o las posturas de los representantes del sector frente a las iniciativas del sector privado (particularmente en Argentina, Brasil y México se enfatizó en este distanciamiento, en el desarrollo de las entrevistas) hacen difícil su participación.

  • Aquellas oficinas vinculadas con el emprendimiento, la cooperación y la innovación en el sector público suelen estar más cercanas a estas conversaciones, pero no siempre tienen las posibilidades de incidir de forma profunda en la política pública. El trabajo articulado con actores del alto gobierno, ya sea en los escenarios locales o en los nacionales, puede dinamizar una participación más activa de este sector. Un caso para destacar es el de Ruta N en Colombia, una corporación creada por la Alcaldía de Medellín que tiene un papel fundamental como constructor de mercado y como articulador de iniciativas de innovación social desde lo público. También se debe destacar la participación de gobiernos nacionales y locales en bonos de impacto social en países como Argentina, Colombia y Chile.

Family offices e individuos de alto patrimonio

  • El rol de las oficinas familiares o personas de alto patrimonio es tímido, lo que significa que su participación en algunas de estas conversaciones es baja o indirecta, en tanto tiene lugar en sus fundaciones familiares, sus empresas o las fundaciones de sus empresas. Aun así, existen casos como el de FIS Ameris, donde los principales donantes son familias de alto patrimonio. Sin embargo, un caso es especialmente relevante en este estudio y es el de Puerto Asís Investments, una family office argentina que cuenta como parte de su portafolio de inversiones las iniciativas de Venture Philanthropy (inversión por impacto).

 

Sobre la teoría del cambio

Al analizar algunas características generales con respecto a los casos de inversión por impacto en este estudio, se encontró que el 73 % de ellos cuenta con una teoría de cambio. Las organizaciones o iniciativas que utilizan este recurso tienen más posibilidades de ser medidas con indicadores de impacto, pues esta metodología les permite identificar de forma más clara el problema que atienden, el impacto a largo plazo que quieren lograr y el proceso que deben ejecutar, junto con las actividades y resultados para conseguirlo.

Contar con una teoría de cambio constituye uno de los principios establecido por European Venture Philanthropy Association (EVPA) para la inversión por impacto en Europa. En América Latina es una tendencia en auge, aunque no se presenta en la totalidad de los casos estudiados.

 

Sobre los Objetivos de desarrollo sostenible

Los cinco principales Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) abordados por las organizaciones que trabajan con iniciativas de inversión por impacto en América Latina son:

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Esta priorización refleja las principales problemáticas a las que se enfrenta la región y determina las prioridades de las organizaciones en sus intervenciones.

Si tomamos como referencia los 37 casos estudiados en este informe en lo relativo al abordaje de los ODS y los comparamos con los resultados del más reciente informe de ANDE
1, encontramos que tanto los ODS 1, 4, 8, y, 10 también son los que con mayor frecuencia se incluyen en las estrategias de medición de impacto de los inversionistas de impacto.

En el único que existe una diferencia entre esa medición y la muestra de casos de este estudio es en el ODS 11, relativo a ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, que resulta más destacado en las iniciativas de inversión por impacto; mientras que en el informe de ANDE tiene mayor fuerza el ODS 5, relativo a la igualdad de género
2.

1 ANDE (2020). Impact investing in America Latina: trends 2018 & 2019.
2 ANDE (2020). Impact investing in America Latina: trends 2018 & 2019.

 

Sobre el financiamiento a la medida

Las donaciones son especialmente relevantes en la inversión por impacto en América Latina. Esto representa una importante diferencia con respecto a la inversión de impacto en la región, en donde las donaciones no representan el mecanismo principal de financiación dado que buscan un retorno. En comparación, varios de los casos de este estudio realizan donaciones o utilizan recursos filantrópicos para ofrecer capital paciente o para subsidiar programas de asistencia técnica.

Esta predilección por mecanismos de donación, en parte, tiene relación con la preponderancia de las fundaciones como inversionistas por impacto en los casos seleccionados para este estudio. Sin embargo, las donaciones no son exclusivas de este silo. Un ejemplo de ello es el caso de Gerdau, en Brasil, que por medio de donaciones a fondo perdido o capital semilla fortalece pequeños negocios que trabajan en temas relacionados con vivienda; o Cemex en México, que por medio del Centro Cemex – Tec financia, con donaciones, proyectos de innovación social. Otro ejemplo es el caso de Conexsus en Brasil, donde las donaciones son utilizadas para financiar el apoyo no financiero ofrecido a los emprendedores.

Las fundaciones también utilizan diferentes instrumentos financieros. IC Fundación, en Colombia, utiliza la deuda para financiar a las asociaciones agrícolas; la Fundación Lemann en Brasil incuba emprendimientos, y Promotora Social en México invierte en emprendimientos. También las fundaciones Corona y Santo Domingo en Colombia y Colunga en Chile han sido pioneras, junto con otras organizaciones aliadas en sus países, en el impulso de pagos por resultados.

Llama la atención el creciente interés que despiertan en la región los mecanismos híbridos de financiación, pues permiten que el inversionista pueda tener diferentes fuentes de recursos que se adapten a su disposición al riesgo o a las necesidades de las OPS destinatarias de los recursos, contribuyendo al ofrecimiento de una financiación a la medida. Acumen utiliza estos mecanismos híbridos para la inversión en emprendimientos, así como también lo hace In3citi en la aceleración de emprendimientos en el nordeste de Brasil.

Si bien el 57 % de las organizaciones espera un retorno financiero (gráfico 6) ─ con un enfoque mayoritario en impact-first o en un equilibrio riguroso entre retorno financiero y el impacto social y ambiental ─, un 40 % no espera ningún tipo de retorno, lo cual se relaciona con la tendencia a la donación como mecanismo financiero predilecto.

Una sola organización, FIIMP en Brasil, respondió que “según el caso” espera o no un retorno financiero, pues tiene diversas iniciativas con diferentes enfoques.

En el grupo de organizaciones que espera un retorno financiero, el 36 % desea recuperar el capital más intereses equiparables a una inversión moderada, mientras que el 32 % busca preservar o recuperar el capital. Esto demuestra que los inversionistas están dispuestos a asumir un mayor riesgo y que su enfoque no está en el retorno financiero, sino en el impacto que pueda conseguir.

Adicionalmente, el 40% de las organizaciones que espera un retorno quiere lograrlo para reinvertir en la iniciativa (gráfico 8), con lo cual queda aún más evidente el enfoque impact-first. Dos casos destacados que buscan reinvertir en la misma iniciativa son la Fundación Santo Domingo, que reinvierte los recursos de los macroproyectos de vivienda que desarrolla en el Caribe Colombiano en iniciativas sociales para esta misma comunidad, o el Fondo de Inversiones Misionales de Impacto del Fondo Acción, ambos en Colombia.

Otras tendencias destacadas sobre financiamiento a la medida

  • La flexibilidad y diseño de los instrumentos financieros en las iniciativas de inversión por impacto no siempre dependen de las características de las OPS; en algunos casos tiene un papel más preponderante la postura y la estructura legal del inversionista por impacto. Es decir, todavía hay oportunidad para diseñar instrumentos financieros que se ajusten a las necesidades específicas de cada OPS.

  • Las donaciones, en casos como el de la Fundación Nacional Monte de Piedad en México o la Fundación WWB en Colombia, se convierten en capital semilla para el impulso de varias iniciativas.

  • La deuda es un mecanismo que puede ofrecer mayores garantías y un menor riesgo a los inversores por impacto, por lo que su uso es frecuente en aquellos escenarios donde se quiere tener un mayor control de los resultados financieros. También se adapta a algunas de las OPS que por su constitución legal no admiten mecanismos como la participación accionaria o no quieren ceder control. Este caso se presenta con IC Fundación, organización que al apoyar cooperativas no puede utilizar mecanismos como capital accionario, sino préstamos para su fortalecimiento.

  • En algunos de los casos investigados, el uso de capital accionario llega como resultado de una primera inversión por medio de deuda exitosa, una donación, participación en un programa de aceleración o como un mecanismo que se establece desde el inicio con el propósito de manifestar un mayor compromiso del inversionista frente a la OPS, como sucede en el caso de Acumen en Colombia. Aunque en algunas oportunidades la deuda tiene entre sus condiciones la participación en la junta directiva o consejo consultivo de la OPS, el capital accionario garantiza dicha participación, lo que significa un trabajo más colaborativo en el cumplimiento del propósito superior y señala un compromiso de largo plazo.

  • Los instrumentos híbridos están en auge en el ecosistema, en tanto ofrecen la posibilidad de adaptar la inversión en función de la OPS o buscar reducir el riesgo en diferentes etapas del proceso. El blended finance constituye una tendencia que puede permitir mayor impacto y eficiencia en las intervenciones. Los mecanismos de pago por resultados, como los Bonos de Impacto Social utilizados en Colombia y documentados en este informe en el caso de SIBs.CO, reflejan nuevas formas de inversión por impacto que logran articular a los sectores público, privado y social en torno al logro de resultados medibles que sirvan para la construcción de política pública y la toma de decisiones basadas en evidencia, lo cual resulta fundamental para la solución de los retos regionales.

  • Los créditos son otra de las alternativas para que los pagos que realice un beneficiario del préstamo se conviertan en capital al que puedan acceder otros. El caso de Din4mo en Brasil utiliza este mecanismo, con lo cual moviliza el capital ágilmente para cumplir su propósito de impacto, asociado al mejoramiento de vivienda.

  • El caso de Bemtevi en Brasil, con la iniciativa Acreditar, resulta especialmente interesante pues utiliza tasas para sus créditos de acuerdo con el cumplimiento de objetivos de impacto. Es decir, el impacto se pone en primer lugar y se convierte en un incentivo para acceder a préstamos a menor costo. Este mecanismo podría ser replicable, en tanto pone el impacto en primer lugar y se desarrolla a la medida de la OPS.

  • Al analizar el continuo de capital, existe una oportunidad para las iniciativas de inversión por impacto que puede ser útil para preparar a las OPS, sobre todo a los emprendimientos de alto impacto social y/o ambiental, para otros escenarios de inversión con montos más altos. Se trata de los fondos de primeras pérdidas o first loss funds, estructurados a través de mecanismos de blended finance, como una alternativa para que los inversionistas puedan asimilar un riesgo más alto. Estos fondos podrían impulsar un mayor desarrollo del ecosistema de impacto articulando la filantropía y la inversión de impacto.

 

El apoyo no financiero

El apoyo no financiero es parte de la esencia de este ecosistema y resulta ser el elemento diferenciador con respecto a otros modelos de intervención que no contemplan este componente. En algunos casos se evidencia que puede ser igual o incluso más importante que el financiero, en tanto le permite a la OPS construir o desarrollar capacidades a largo plazo. En casos como Acreditar en Brasil o el de la Fundación WWB en Colombia, el apoyo no financiero es requisito previo para acceder a mecanismos de financiación.

En los casos analizados el grueso de este apoyo no financiero se dirige a la estrategia y el modelo de negocio de la OPS en tanto en estos frentes es posible incidir en el crecimiento del impacto y en la sostenibilidad financiera de la iniciativa. Organizaciones como el Fondo Inversor en Colombia y Fomento Social Banamex de México apoyan a los emprendimientos para fortalecer su modelo de negocio y su educación financiera.

Es común que el apoyo no financiero se ofrezca de forma colaborativa y se consoliden alianzas que aprovechen el conocimiento y la experiencia de otras entidades para ofrecer diferentes oportunidades de fortalecimiento a la OPS. En otros casos se delega este acompañamiento en terceros, por lo regular aceleradoras que conocen el mercado local y acompañan integralmente a las OPS en su crecimiento. Es el caso de la Fundación Sofía Pérez de Soto en Colombia, cuya experiencia no estaba asociada al acompañamiento a emprendimientos, por lo que se apoyó en Taurus Capital para acompañar el crecimiento de sus emprendimientos. En otros casos, como el del Instituto Carlyle de Brasil, este apoyo se da probono con firmas de servicios profesionales expertas.

 

La gestión por impacto

Este es uno de los grandes desafíos en los casos estudiados pues, aunque el 97 % declara que cuenta con mecanismos de seguimiento y monitoreo en sus intervenciones (gráfico 11), son pocos en los que efectivamente se observa el impacto de las intervenciones más allá de las actividades o resultados.

Las encuestas son los mecanismos más comunes para hacer seguimiento y monitoreo a los resultados y, de los 37 casos, 13 cuentan con evaluaciones de impacto. En algunas oportunidades, los inversionistas por impacto hacen un balance entre invertir en mecanismos de medición o invertir más en la iniciativa. Por lo regular, una mayor inversión en la iniciativa suele pesar más que invertir en evaluaciones, lo que constituye un reto importante para el ecosistema, en tanto medir lo que se hace puede generar aprendizajes muy valiosos para garantizar el impacto que se espera.

Uno de los casos más destacados en lo relativo a la medición del impacto, que podría servir como referente para otras intervenciones, es el de Acumen. Se trata del uso de Lean Data, un mecanismo que busca poner al beneficiario final en el centro de la medición y aprovecha la tecnología móvil para garantizar respuestas rápidas, confiables y de bajo costo. De esta manera, no se tienen que invertir recursos altos en mecanismos de medición costosos, sino que se centra en lo que para Acumen es más importante: los beneficios sociales que obtienen los clientes de las empresas que apoya.

Si la inversión por impacto tiene como uno de sus enfoques primordiales fortalecer las OPS, la medición del impacto no sólo debe tener en cuenta los cambios positivos que genera en los beneficiarios finales o en el medio ambiente, sino aquellos que se generan en la OPS.

Para los casos de este estudio se encuentra que la medición de la satisfacción de las OPS (gráfico 13) es una oportunidad de mejora importante para tener en cuenta tanto en actuales como en futuras intervenciones. Esta medición interna puede ser útil para reconocer los progresos e identificar puntos de mejora que pueden ser especialmente valiosos en los procesos e, incluso, en el impacto final.

 

Sobre las estrategias de salida

Las estrategias de salida son dispositivos clave pues plantean los escenarios en los que es oportuna la desinversión o en los que la organización ha alcanzado un nivel de madurez que se considera suficiente para concluir su acompañamiento.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, el 68 % de los casos señalan tener una estrategia de salida definida (gráfico 14), pero sólo el 35% define esta estrategia de salida desde el comienzo. Si bien el no definir una salida desde el principio puede ofrecer cierta flexibilidad, también puede representar problemas con las expectativas de los actores involucrados al no tener claro cuándo se estima finalizar el apoyo financiero y no financiero a la iniciativa (gráfico 15). Esto también sirve para no crear una relación de dependencia.

Entre aquellos inversionistas que definen sus estrategias de salida desde el comienzo están los que ofrecen un préstamo y determinan que su salida se dará al finalizar su reembolso, o los que, independientemente del instrumento financiero, definen un horizonte aproximado que puede estar entre los 5 y los 9 años para lograr un acompañamiento más paciente y de largo plazo.

En algunos de los casos se vincula la estrategia de salida no tanto a un plazo específico, sino al cumplimiento de metas financieras, de impacto o de desarrollo de capacidades de la OPS. Por ejemplo, si una organización está en condiciones de autosostenibilidad financiera o tiene la capacidad para captar donaciones de otras fuentes.

 

Sobre alianzas y colaboración entre organizaciones

La colaboración entre diferentes actores es una de las principales características de la inversión por impacto. Es así como se logran adquirir y aplicar conocimientos del sector privado, del sector social y del sector público para afianzar estrategias y lograr resultados eficientes, que garanticen un mayor impacto en el proceso.

Otras organizaciones están involucradas en el desarrollo de las iniciativas en un 84 % de los casos estudiados (gráfico 16), lo que demuestra el importante papel de la colaboración. Las fundaciones, las empresas y las instituciones financieras, además de participar de diferentes formas (gráfico 17), también cofinancian los casos (gráfico 18).

Uno de los casos que demuestra el poder de la colaboración es el de SIBs.CO, programa desde el cual se ha liderado el desarrollo de dos Bonos de Impacto Social en Colombia y ha vinculado a actores de los sectores público, privado y social en dos propósitos esenciales: construir evidencia en torno a la creación de empleo para población vulnerable y, a su vez, impulsar los mecanismos de pago por resultados como una alternativa viable que ofrece mayores garantías con respecto al logro del impacto esperado.

En los casos en los que se hacen coinversiones, el instrumento preferido por los aliados para hacerlas son las donaciones, con un 42 %, seguido por la participación accionaria, con 15 % (gráfico 19).

 

Sobre las Organizaciones de Propósito Social (OPS)

Aunque este informe no se enfoca en las OPS, este actor es parte fundamental de la inversión por impacto. Las organizaciones que lideran los casos presentados destacan que con las OPS se construyen relaciones a largo plazo, donde la confianza es clave en el relacionamiento y, por lo tanto, también es importante en el logro de los resultados o el impacto esperado.

En más de la mitad de los casos se buscan organizaciones cuyos modelos sean potencialmente autosostenibles en términos financieros (57 %), seguido por las que cuentan con un modelo de negocio probado (24 %). Este sector se enfoca en iniciativas con potencial, más que en iniciativas probadas, lo que implica una mayor disposición al riesgo (gráfico 20).

En cuanto a la etapa de desarrollo de la OPS, solo el 32 % de los casos apoya aquellas en etapa de madurez. Esto demuestra que los inversionistas y filántropos indagados en este estudio están dispuestos a asumir un mayor riesgo con sus intervenciones (gráfico 21).

También existen casos donde el inversionista por impacto no apoya una OPS sino busca validar innovaciones sociales, como el de SIBs.CO, que agrupa varios actores para validar los Bonos de Impacto Social. En otros casos, los inversionistas por impacto buscan fortalecer ecosistemas.

Sobre el beneficiario final

 

El beneficiario final de los casos estudiados suele estar muy relacionado con los sectores de mayor prevalencia y, por lo tanto, con las necesidades más apremiantes a atender en la región (desigualdad, pobreza y educación). Los beneficiarios finales que más se destacan son las mujeres, las comunidades rurales, las personas en situación de pobreza o pobreza extrema y los niños, adolescentes y jóvenes (gráfico 22).